"No debemos olvidar que, con la Vida, Dios ha otorgado a todos y a cada uno de los seres humanos libre albedrío; en consecuencia, todos y cada uno de los seres humanos, son dueños absolutos de sus pensamientos y de sus sentimientos. Por lo tanto, nadie puede tener derecho a poseer los pensamientos o los sentimientos de otra persona, ni aún tratándose de personas unidas por lazos familiares o lazos de amistad, pues no existe lazo alguno que pueda otorgar derecho a la posesión del pensamiento o del sentimiento de otro ser"
Del libro "Conocimiento de la Vida", Madú Jess.
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